CANICHE: CARÁCTER Y HABILIDADES

EL CANICHE ES UN PERRO SOCIABLE

El instinto de perro de caza hace que el caniche sea un animal particularmente sociable, tanto con sus contrapartes como con las personas. En las relaciones espontáneas con otros perros, rara vez adoptará una postura agresiva, por el contrario: tratará de incluir nuevos compañeros de juego en su galope.

Carácter caniche de caza
Caniche cazador

EL CANICHE: VÍCTIMA DE SU ÉXITO

Tantos siglos viviendo en las granjas junto a los campesinos, o en los salones de las clases acomodadas, sirviendo para que el caniche ocupara un lugar destacado entre los perros de compañía.

Por este motivo, la gente se ha formado una imagen bastante negativa de este perro, al que considera un perro de lujo, un perrito faldero, incapaz de hacer otra cosa que no sea ladrar impertinentemente.

Sin embargo, los aficionados incondicionales de la raza pueden demostrar que el caniche es un perro perfectamente capaz de realizar infinidad de tareas, y de adaptarse a todas las situaciones y a todos los medios.

En definitiva, nos convencerán de que se trata de un perro polivalente y simpático.

A continuación, también desvelaremos algunas facetas desconocidas o de alguna manera sorprendentes.

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EL CANICHE ES UN PERRO DE CALIDAD

No sería justo hablar del caniche pasando por alto sus indiscutibles cualidades, que le permiten destacar en numerosas disciplinas deportivas. En este apartado, analizaremos las facultades de este maravilloso animal.

En primer lugar, diremos que en unas dimensiones reducidas, es capaz de saltar, galopar y realizar acrobacias. Es un animal que desborda vitalidad y que no desea otra cosa que gastar energía siguiendo las indicaciones de su dueño.

En segundo lugar, posee unos sentidos muy desarrollados, en particular el oído y el olfato, que le permiten detectar el más mínimo olor y estar atento al sonido más imperceptible, a los que responderá en función de cómo haya sido educado.

Por otra parte, el caniche tiene un don de la imitación muy desarrollado, de modo que cuando ve hacer algo, él es capaz de repetirlo sin problemas, siempre, claro está, que no comporte un gesto contra natura o que se le obligue por la fuerza.

Un rasgo esencial de su carácter es el interés por lo pequeños placeres de la vida, como una caricia amistosa o una golosina, que lo llevan a dar, en menos tiempo del que se necesita para escribirlo, unas divertidas y simpáticas vueltas alrededor de su amo.

Por último, la inteligencia es la característica primordial, gracias a la cual el caniche asimila lo que le enseñamos y puede ponerlo en práctica en el momento adecuado y según el esquema previsto. No en la raza está considerada una de las más inteligentes.

french poodle carácter mono
Caniche enano

EL CANICHE COMO PERRO DE GUARDIA

Si bien a priori no se le considera un perro de guarda, el caniche es capaz de desempeñar esta misión con gran esmero. Tanto es una casa de campo como en un piso, nuestro compañero dará la alarma u manifestará su presencia con voz muy enérgica.

En la ciudad, los ejemplares de talla pequeña pueden llevar a cabo perfectamente esta tarea, mientras que una casa aislada estará perfectamente vigilada con un caniche grande. En Estados Unidos, hay ejemplares adiestrados para defensa y ataque.

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EL CANICHE COMO PERRO LAZARILLO

Aunque esta función se confía al pastor alemán, el labrador y otros retrievers, el caniche, especialmente el grande, puede actuar de perro guía. En Francia, poco después de la primera guerra mundial, muchos de los perros que ayudaban a los heridos de guerra eran caniches.

Actualmente, el número de ejemplares de la raza que se dedican a este trabajo en Europa es prácticamente nulo. En cambio, en Estados Unidos, los pocos ejemplares destinados a esta especialidad destacan por su excelente rendimiento.

carácter caniche lazarillo
Perro caniche guía

EL POODLE COMO PERRO TRUFERO Y POLICÍA

El olfato particularmente desarrollado del caniche le permite especializarse en estas dos áreas.

La búsqueda de trufas es una actividad que se lleva a cabo desde hace siglos, con la ayuda de cerdos o con perros como el caniche. Esta actividad es bastante común en algunos países, como Francia.

En Inglaterra, la búsqueda de trufas era un trabajo que algunas familias realizaban durante generaciones, para la cual utilizaban caniches o perros bastardos con sangre caniche. Después de la segunda guerra mundial, la raza de perros truferos desapareció.

Un caniche de seis a nueve meses puede ser un buen perro trufero si es educado en este sentido, y siempre que no haya sido incitado a perseguir presas. Esta restricción es muy importante, porque un perro trufero ha de trabajar sin que la presencia de animales salvajes desvíe su atención.

En los países escandinavos, los caniches fueron los perros escogidos para efectuar cruces con perros locales, cuya primera cualidad debía ser el olfato.

Actualmente se utilizan varias razas de perros, y esta actividad ha pasado a ser un deporte.

Otra actividad en la que el caniche destaca, también relacionada con el olfato, es la detección de drogas.

Algunos puertos y aeropuertos son pasos obligatorios de mercancías de todo tipo, y los traficantes utilizan los trucos más sofisticados para camuflar la droga e introducirla en los mercados en donde hay una fuerte demanda.

Para combatir este tráfico, la policía de aduanas ha recurrido al uso de perros. Al principio se utilizaron perros de pastor alemán, una raza muy polivalente, y más tarde retriever. Posteriormente se aumentó el número de razas.

Algunos perros resultaban demasiado intimidatorios para la gente, y entonces se optó por animales de talla más reducida y aspecto más simpático. Las capacidades del caniche lo llevaron a ocupar un lugar destacado en esta misión, y actualmente se pueden ver algunos perros de esta raza trabajando en aeropuertos.

carácter caniche trufero
Caniche buscador de trufas

EL POODLE COMO PERRO DE PASTOREO

El caniche, aunque no es propiamente un perro de pastor, puede comportarse como un buen conductor de rebaño.

No dudan en correr a golpe tendido, alrededor de vacas, cabras y ovejas, ladrando, para comunicarles quién es el dueño y a quién hay que obedecer.

Por lo tanto, si en alguna ocasión nuestro perro adopta la actitud de un experto pastor, no debemos castigarlo.

Es una manifestación, aunque poco corriente, de su instinto, de modo que, cuando acuda a nuestro lado, una vez finalizada la labor, lo felicitaremos calurosamente.

Él no entendería que se le castigara por haber trabajado, y si en un próximo paseo por el campo queremos evitar que se repita la situación, le pondremos la correa.

perro caniche de pastoreo
Perro caniche pastor

EL POODLE COMO PERRO CIRCENSE

Sus aptitudes de comediante le han abierto, desde hace siglos, las puertas del mundo del espectáculo. ¿Quién no recuerda números circenses de perros cuyos protagonistas eran en su gran mayoría los caniches?

Sus numerosas cualidades han sido las que lo han llevado al mundo del espectáculo, y si disfruta ejecutando los ejercicios que aprende, es simplemente porque esto lo hace feliz, y porque para él no representa una obligación.

Para convencerse de ello, sólo hay que asistir a una sesión de entrenamiento. Cuando llega el adiestrador, las manifestaciones de alegría son más que elocuentes.

Los perros salen de la jaula y ocupan cada uno su lugar, y esperan moviendo la cola y dando muestras de impaciencia. Observan lo que hacen los otros perros, y permanecen atentos al momento en que son llamados.

Caráter del poodle
Cachorro de caniche juguetón

Cuando uno de ellos hace su número, el adiestrador lo anima con la voz y, al finalizar, recibe caricias y una galleta de premio.

El oficio de un domador de perros requiere básicamente tacto. No se puede pretender ser adiestrador si no se entiende el alma canina y si no se tiene un profundo respeto por los animales.

De todos modos, no se necesita una pista de serrín y una carpa para que el caniche realice su número. En muy pocos días se puede enseñar a un caniche a realizar un truco simpático.

Por ejemplo, si un perro se levanta fácilmente sobre las patas traseras, se le puede invitar a que mantenga la posición utilizando como motivador una galleta o pedazo de queso, y si otro tiene facilidad por saltar, podrá a través de uno o más aros.

Lo principal es sacar partido a las aptitudes y de los movimientos que el caniche hace de manera natural. Por otra parte, es conveniente animarlo con una recompensa (caricia, golosina…). La sesiones deben ser cortas, para que el caniche no se canse, y en ningún caso se le obligará, porque podría bloquearse y negarse a continuar.

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